viernes, 18 de junio de 2010

Dejen al niño en paz

Hace tiempo que busco colegio para Lucio.
Sus tiempos de jardín se terminan -parece increíble que con sólo 3 años y medio haya algo que se termine para él- y me dicen que, si no lo inscribo en alguna institución ahora, en preescolar será demasiado tarde. Leyes del mercado en las que se vive.
Entonces vamos, S y yo de aquí para allá tratando de que algo nos convenza. Como soy un tanto bocona, termino contándole a todo el mundo mis inquietudes y claro, después hay que bancarse a todo el mundo opinando.Algo que me tiene un poco cansada: el discurso de conocidos y amigos que dicen: "yo mandaría a mi hijo a la escuela pública pero...." Y pagan cuotas carísimas y no consideran de verdad la educación pública, pero se ve, les gusta decirlo. Pero tratemos de pensar por lo positivo y no por lanegación.
En cada reunión los directivos de cada colegio intentan convencernos de que su "proyecto" es el mejor. Y cómo. La última, y la más simpática, fue la de ayer. Un colegio súper progre de sistema italiano, carísimo -no sé ni cómo lo hubiéramos pagado. Las instalaciones eran dignas de Disneylandia. Pero una Disneylandia intelectual: la sala de 4 tenía en las paredes dos cartulinas -entre muchas otras cosas- con citas de La poética del espacio, de Bachelard. Era increíble, uno diría: ¿es necesario?, ¿qué aporta, por dios? En lugar de un horario donde dijera: lunes, plástica/ martes, música, etc., el pizarrón lo ejemplioficaba con fotos de los niños "en acto". Cada banco, cada mesa, cada espacio libre estaba ocupado por producciones de los niños/as (vamos: usemos un poco el genérico,no pasa nado si decimos niños, emtiendo que consideran por igual a las niñas), era como una gran obra plástica, "aquí documentamos todo lo que dicen los niños y niñas y luego las maestras diseñan actividades específicas para lo que cada uno quiere, porque convengamos que no todos los niños/as tienen ganas de hacer lo mismo", "los niños/as son escuchados en su especificidad, porque los maestros aquí -y esta es nuestra gran diferencia- vienen a aprender de los niños/as", en fin, el niño/a era observado, mirado, estimulado; "aquí los niños/as construyeron un tobogán para bajar de la sala al patio", "este es el laboratorio de los de jardín; éste el atelier".
Y yo pensaba: pero, ¿no se trata sólo de un niño? ¿no está bueno, quizás, dejar un poco en paz, al niño? que se aburra si lo que la maestra dice no le interesa, pero que no corran a idearle otra actividad,porque quizás esa fila de hormigas que mira caminar por las grietas del cemento en el recreo, es para él simplemente una fila de hormigas, no un proyecto de investigación. Que no estén atentos a todo lo que dice o hace, porque nunca todo -ni siquiera en la infancia- es digno de ser documentado. Porque la infancia -y de esto sí estoy convencida- esta plagada de momentos de intimidad, de secretos. A medida que juego con mis hijos, que los miro crecer me doy cuenta de esto, ellos quieren estar solos, tienen un mundo privado, privadísimo, que es sólo de ellos y está bien que sea así. En fin. No sé a qué colegio mandaré a mis hijos. Hay quien me aseguró que la educación es siempre un fracaso, que, en definitiva no importa si uno elige el "mejor" colegio o el "más o menos". La verdad, me sacó un peso de encima.



2 comentarios:

% dijo...

a mi hija le muestro lo hermoso de la música, del silencio y la pintura italiana, tiene 7 años; no me parece descabellado. Bye, cariños

Carolina E dijo...

no solo no es descabellado sino buenísimo compartir el arte con los niños. Simplemente, no pedirles todo lo que desde cierto tipo de instituciones se les pide: esto que digo, que una inquietud tenga que convertirse en un proyecto de investigación, en una cantidad de adultos corriendo detrás del niño. Jugar en soledad e incluso aburrirse es bueno.