martes, 7 de agosto de 2007

Orden, ansiado tesoro

Me paso horas intentando establecer un poco de orden. Imagino estantes con cajas etiquetadas, cada caja conteniendo exactamente lo que la etiqueta dice; carpetas donde ir guardando papeles, comprobantes de la AFIP y de ABL clasificados según la fecha; cajones con ropa -¡y sólo ropa!- o armarios donde los abrigos resisten, prolijos el invierno más frío en 45 años. Estoy convencida de que era cierta aquella afirmación de mi madre "El desorden exterior refleja el desorden interior" y soy extremandamente burguesa: me cuesta trabajar con mil quinientas hojas desplegadas sobre el escritorio. Hago listas interminables donde anoto compromisos -conmigo misma- fechas de vencimiento o armo complicdísimos horarios donde anoto en qué lugar de la ciudad tendría que estar, y haciendo qué, a cada hora del día. Pienso que si logro anotarlo todo podré ir cumpliendo tranquilamente con cada tarea.
Y sin embargo, no hay manera de ordenarme.
Por eso los libros se apilan como pueden en la mesa debajo de la ventana. Para la foto traté de aglutinar lo que hace días está ahí esperando ser utilizado -o leído. La plasticola, por ejemplo, es para un album de fotos que le estoy armando a Lucio, el porta chupete debería estar ya en la cajita donde va el algodón y el óleo calcáreo, el frasco de crema vacía es un recordatorio de que tengo que llamar a la farmacia y encargar una nueva, etc, etc, etc. Y me demoro, pienso todavía hay tiempo.
Ni hablar de las lecturas. Están ahí a la espera, todas mezcladas mientras va pasando el tiempo.
En unas semanas nos estaremos mudando a un departamento más grande. Tengo la ilusión de que ahí sí podré finalmente arrancar de cero y mantener libros, objetos, papeles e ideas corectamente ordenados. Para eso ya armé tres listas: "libros que irán en cajas", "libros que tengo que tener a mano" y "libros para la biblioteca". Pero todavía no llamé a la empresa mudadora ni contraté un fletero, ni siquiera comencé a poner las cosas en cajas. Apenas lo escribo estoy por agarrar el teléfono (¿dónde anoté el número del flete?) pero casi al mismo tiempo pienso: todavía tengo un par de semanas y me pongo a hacer otra cosa.

6 comentarios:

Ana dijo...

Caro sabés que somos almas gemelas, y que VZ es una ilusión... pero lo que sí funciona (cuando logro hacerlo) es hacer la lista y restarle el 70%, con el compromiso de que ese día, sí o sí, cumpliré con el 30% que permanece...

Romana dijo...

Me acuerdo del CCC y esa idea de comprar un "ordenador".

Caro dijo...

Qué era el CCC??????

Ana dijo...

Centro Cultura Cooperación, donde contaste emocionadísima que te ibas a comprar el organizador...

Ana dijo...

Centro Cultural de la Cooperación, donde contaste emocionadísima que te ibas a comprar el organizador...

Romana dijo...

Anita:
los mensajes gemelos volvieron...